sábado, 2 de noviembre de 2013

Día 1: una nueva mirada

Es como si, de repente, me hubiera arrancado la cabeza del cuerpo y esta fuera un globo de helio que ha subido hasta las nubes, y desde allí estoy mirando hacia la tierra con nuevos ojos y una sonrisa tan gigante que babeo hasta achatar los baches que antes me hacían tropezar. Un mal día hoy es una lección, una oportunidad de aprendizaje, material para mi corazón y, por ende, barro para mi oficio.

El otro día pensaba, ¿pero en qué más podría encajar yo si he guardado y guardo tanto aquí en mi corazón? Y pensaba en lo bonito que es hacer arte con las emociones. El teatro, de alguna forma, me ha salvado, ahora que he vuelto a él me siento viva, y también como una adolescente, pues he vuelto a pegar pósters en las paredes de mi cuarto (ahora son pósters de teatro, antes eran de cine, creo que porque quería ser actriz de Hollywood, ahora eso me importa un comino), y en 2 ocasiones, claramente, me he vuelto a sentir como una niña: eso de cantarle a los pájaros, a Dios y al cielo en idiomas inventados solo lo hacía cuando tenía 4 años.

Y, para sumar a los "acontecimientos", hace poco apareció un hermano mío, de alma, que me ha abrazado con sus palabras a través de sus cartas: Van Gogh, que me ilumina a diario y alimenta mi espíritu con su grandeza.

En este álbum recopilaré tanto emociones como pensamientos, ya sea para los procesos creativos (de actuación u otra índole) que esté desarrollando, o simplemente porque son descubrimientos que quiero fotografiar con mis palabras.